La
pregunta central es ¿Cuántos egresados de las universidades públicas donan
parte de sus ingresos al claustro que los educó?, el Estado colombiano invierte
2.2 billones de pesos destinados a sufragar los gastos de matrícula en las 32
universidades públicas del país, sin embargo no es usual encontrar egresados
comprometidos con el progreso y la financiación de las universidades de las que
egresaron. En muchos casos existe la creencia de que pasar a la U pública da un
derecho sobre humano a exigir del Estado atención y trato preferencial, pero lo
cierto es que el país aún no termina de atender el grave problema de
analfabetismo y baja calidad en la educación básica, media y secundaria,
mientras nuestros egresados una vez obtienen el grado, olvidan por completo que
se educaron gracias al bajo costo de las matrículas en las universidades
públicas.
El
problema se agrava con un hecho cierto e innegable, los jóvenes pobres reciben
una educación miserable que difícilmente les da los elementos necesarios para
acceder a las carreras con mejores salarios, y en muchos caso, quedan
completamente excluidos de la educación superior, o se vuelven presa fácil de
trampas como la “Fundación Universitaria San Martín”, que tituló impunemente
hasta que se hizo evidente la estafa. Aun en éste escenario pareciera que los
egresados de las universidades públicas seguimos sin entender que tenemos un
deber de reciprocidad con las universidades que nos dieron los instrumentos que
nos han permitido un mejor vivir, rápidamente ignoramos a los jóvenes que se
ven excluidos de la educación y se enfrentan a una vida de necesidades que
replicarán seguramente en sus hijos,
haciendo de esta situación la preservación máxima del ciclo de pobreza.
Mientras
tanto, el país sigue invirtiendo importantes recursos en la educación superior
sin una orientación específica, bajo la premisa de graduar por graduar, sin
priorizar en la baja cantidad de ingenieros que gradúan las universidades en
comparación del número de abogados que se reciben año a año, después de 60 años
de esfuerzo público en la educación superior pública, aún el beneficio para la
sociedad está en entredicho.
@aalvaradobe

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