lunes, 16 de marzo de 2015

AQUÍ DEFENDIENDO LA UNIVERSIDAD PÚBLICA “COMPAÑERO”




La pregunta central es ¿Cuántos egresados de las universidades públicas donan parte de sus ingresos al claustro que los educó?, el Estado colombiano invierte 2.2 billones de pesos destinados a sufragar los gastos de matrícula en las 32 universidades públicas del país, sin embargo no es usual encontrar egresados comprometidos con el progreso y la financiación de las universidades de las que egresaron. En muchos casos existe la creencia de que pasar a la U pública da un derecho sobre humano a exigir del Estado atención y trato preferencial, pero lo cierto es que el país aún no termina de atender el grave problema de analfabetismo y baja calidad en la educación básica, media y secundaria, mientras nuestros egresados una vez obtienen el grado, olvidan por completo que se educaron gracias al bajo costo de las matrículas en las universidades públicas.

El problema se agrava con un hecho cierto e innegable, los jóvenes pobres reciben una educación miserable que difícilmente les da los elementos necesarios para acceder a las carreras con mejores salarios, y en muchos caso, quedan completamente excluidos de la educación superior, o se vuelven presa fácil de trampas como la “Fundación Universitaria San Martín”, que tituló impunemente hasta que se hizo evidente la estafa. Aun en éste escenario pareciera que los egresados de las universidades públicas seguimos sin entender que tenemos un deber de reciprocidad con las universidades que nos dieron los instrumentos que nos han permitido un mejor vivir, rápidamente ignoramos a los jóvenes que se ven excluidos de la educación y se enfrentan a una vida de necesidades que replicarán seguramente en  sus hijos, haciendo de esta situación la preservación máxima del ciclo de pobreza.

Mientras tanto, el país sigue invirtiendo importantes recursos en la educación superior sin una orientación específica, bajo la premisa de graduar por graduar, sin priorizar en la baja cantidad de ingenieros que gradúan las universidades en comparación del número de abogados que se reciben año a año, después de 60 años de esfuerzo público en la educación superior pública, aún el beneficio para la sociedad está en entredicho.

@aalvaradobe



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